El Blog expresa el bizarro mundo de la atención al cliente, en este caso, en una librería.
"En el principio creó Dios los cielos y la tierra. Y Dios vio que estaba bien. El verde de los árboles, la altura de las montañas, el croar de las ranas. Todo era armonía. Y entonces Dios creó el primer mostrador... y una hueste de clientes surgió de las tinieblas. Y Dios calló y el mundo ya nunca fue el mismo".
¿Quiere saber qué libro le regalarán en las fiestas? Pues sólo debe hacer clicaquí.
Aclaración tardía: la encuesta intenta reproducir el principio de recomendación que suele darse en la librería , cuando un cliente o clienta pide que lo ayudemos a elegir un libro para regalar a alguien. En la mayoría de los casos, desconocen absolutamente los gustos literarios y comienzan a arrojar datos que creen pueden orientarnos: que es arquitecto, que es abogado, que es psicóloga, que le encanta leer (pero sin poder especificar qué), que acaba de operarse de un riñón, que le duele la uña encarnada, que le gusta nadar en pileta climatizada, y un largo y tortuoso etcétera. Es entonces cuando agudizamos todos nuestros sentidos y volvemos a mirar a la persona, y a escucharla con otros oídos, en busca de los estereotipos ocultos.
La lectura de esto me ha servido de inspiración para incursionar en este formato.
(Del lat. prostitutĭo, -ōnis). 1. f. Acción y efecto de prostituir. 2. f. Actividad a la que se dedica quien mantiene relaciones sexuales con otras personas, a cambio de dinero.
Y yo agregaría:
3. f. Actividad a la que se someten las editoriales al utilizar dinero de empresas no relacionadas al mundo del libro para ahorrar gastos. Véase también marketing.
(Sedal) (Bon o Bon) (Bodegas Familia Zuccardi) (Wanama, colección primavera verano 2008) (Knorr) (Té Taragüi)
Las reglas de etiqueta de la atención al cliente dicen que no podemos insultarlo, ni decirle nada que de alguna forma pueda ofenderlo. Por esa razón a veces callamos, o nos limitamos a un inaudible balbuceo. Cualquier otra respuesta sería ponerlo en evidencia, echarle en la cara lo absurdo de su pregunta.
-Necesito un libro de nombres para negocios, así... como hay para bebés pero para negocios. -Eh... no, no tenemos.
Al devolver los libros los clientes suelen dar distintas razones: que lo tenían, que no les gustó, que se confundieron de libro. Pero esta clienta, que devolvió Mujeres de 60, se lleva por lejos el premio a la mejor excusa. Y el Excusado Award es para...
-Mi marido se lo llevó al baño, en vez del diario. El me conoce bien, cuando salió me dijo que no me iba a gustar. Que tenía algunas cosas jocosas, pero que psicológicamente es más malo que bueno. Es muy agresivo.
Primer acto En una farmacia: -Hola qué tal, necesito este medicamento. -¿Tiene la receta? -Ah no, yo... jaja... me auto-medicojejeje. -... (mirada atónita del farmacéutico).
Segundo acto En un patio de comidas: -Eh pibe, ¿te puedo pedir? -No señor, es auto-service... juajuajua. -... (rostro desencajado del cliente).
Tercer acto En un estacionamiento: -¿Te dejo el auto? -No señor, lo estaciona usted mismo ji ji ji. -... (arranca el auto fastidiado).
¿Cómo se llama la obra? "A nosotros tampoco nos causa gracia que a la pregunta si es para regalo nos contesten 9 de cada 10 veces que es un auto-regalo, que se lo regalan a sí mismos".
Todas las situaciones expresadas en el blog son reales. Algunas podrán estar más o menos adornadas con recursos literarios, pero el Capitan Burton certifica que son experiencias propias o de allegados a él.
El Capitán Sir Richard Francis Burton agradece la discreción en las descripciones precisas de entornos laborales. Amante de los viajes y aventurero de nacimiento, sabe que es preferible un velo ocultando el rostro a un puñal clavado en la espalda. Amigo de las tertulias y de tenderle la mano a los desconocidos recibe con su mejor sonrisa a quienes quieran escucharlo; pero guarda el peor de los rencores a quienes levanten el manto del anonimato.