Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Escribir, por ejemplo: “La noche está estrellada,
y el cadáver de Burton enterrado, allá a lo lejos”.
O puedo dejar la poesía para los que saben y contar la historia como corresponde.
Contar, desde el principio, la trágica muerte del Capitán Burton.
* Inspirado en Veinte poemas de amor y una canción desesperada de Neruda.
"En el principio creó Dios los cielos y la tierra. Y Dios vio que estaba bien. El verde de los árboles, la altura de las montañas, el croar de las ranas. Todo era armonía. Y entonces Dios creó el primer mostrador... y una hueste de clientes surgió de las tinieblas. Y Dios calló y el mundo ya nunca fue el mismo".
viernes 4 de diciembre de 2009
jueves 7 de mayo de 2009
IV
Necesitaba alejarme de Burton, por una cuestión de salud. Visitar su casa se estaba volviendo una obsesión. Cada vez me costaba más salir, y cuando lograba hacerlo sentía que Burton me seguía acompañando, me susurraba palabras obscenas al entrar a los negocios, me obligaba a permanecer callado y comprar sumisamente. Por eso esta ausencia.
Pero aquí estoy, otra vez, transcribiendo sus papeles.
Pero aquí estoy, otra vez, transcribiendo sus papeles.
Algún día la Base de Datos Universal de Clientes será una realidad, y el mundo se convertirá en un hermoso lugar para vivir. Un sistema para restar y sumar puntos basado en el comportamiento clienteril. ¿Me hizo sacar el libro de la vidriera y no lo va a llevar? Cinco puntos menos. ¿Encargó un libro que al final no necesita? Diez puntos menos. ¿Entró a preguntar algo cuando estábamos cerrando? Veinte puntos menos.
Y así con todo y en todos los negocios. ¿Quiere pedir una grande de muzzarella? No, no, lo siento señor, tiene bloqueado el delivery, su puntaje está en negativo. Venga a buscarla.
Qué lindo sería, todos queriendo ser mejores personas, todos amando y cuidando al prójimo.
Y motivados por aquello que realmente mueve al mundo; ni el desinterés, ni la misericordia, ni el altruismo. No. El egoísmo en su estado más puro.
lunes 13 de abril de 2009
III
En estos días en que el clima todavía lo permite me gusta dejar las ventanas abiertas. Sentir el fresco mientras reviso los papeles. A veces me distraigo mirando las bibliotecas. Sobre un estante hay un globo terráqueo, más arriba un catalejo. En otra habitación un telescopio acumula polvo.
Detrás de una postal encontré el siguiente escrito, y al mirar esos objetos estoy casi seguro que Burton los usaba para buscar aquello que tanto anhelaba.
Detrás de una postal encontré el siguiente escrito, y al mirar esos objetos estoy casi seguro que Burton los usaba para buscar aquello que tanto anhelaba.
Tengo esta sensación que nunca he salido de la librería. Que nunca podré hacerlo. Aún cuando cruzo la calle, cuando me siento en el banco de una plaza, cuando estoy a cientos de kilómetros de la persiana que yo mismo bajé, lo único que veo son clientes. Si trabajara en una oficina me bastaría guardar los biblioratos y meter la engrapadora en el cajón para que todo ese mundo desapareciera. Salir a la vereda sería una experiencia renovadora, hacer las compras un verdadero respiro. Y sin embargo ahora no tengo forma de despertar de esta pesadilla. En las conversaciones con amigos puedo reconocer ese timbre de voz, ese cliente que ellos llevan dentro. Los reflejos de las vidrieras me muestran convertido en el monstruo que tanto temo.
Lo peor es saber que quizá no haya una salida. Y que si la hubo fue hace ya mucho tiempo. De todas formas tengo que seguir buscando, antes que vea mi propio puño golpeando un mostrador pidiendo el libro de quejas.
viernes 10 de abril de 2009
II
Sentado frente a su escritorio tengo la sensación que no hay cronología que valga con Burton. Donde quiera que mire hay pensamientos escritos de forma apresurada, borradores desparramados, frases escritas con una caligrafía casi imposible de descifrar. Pero en todos se percibe ese malestar, ese rencor que parecía impulsarlo, como si Burton hubiera nacido ya marcado por la desgracia, por la fatalité.
Más leo sus escritos, más me convenzo que debo compartirlos. Como por ejemplo éste que ahora sostengo en mi mano. Dice Burton:
Más leo sus escritos, más me convenzo que debo compartirlos. Como por ejemplo éste que ahora sostengo en mi mano. Dice Burton:
"Todo cliente es en definitiva un defensor de la prostitución. La señora de sesenta años, el ejecutivo, los padres con el cochecito; todos levantan sus billetes y exigen a gritos que los amemos, que los tratemos con respeto, que nuestras palabras sean tan dulces como la sonrisa de Magdalena.
La prostitución es, a fin de cuentas, la más sincera de las atenciones al cliente. Los cuerpos están desnudos y las intenciones a la vista. Podemos agregar ropa, mostradores, estanterías, y perfumar todo para que la moral no se ofenda. Pero básicamente estamos hablando de lo mismo.
No hay afrodisíaco más fuerte, para los clientes, que la hipocresía".
miércoles 8 de abril de 2009
I
El Capitán Burton se fue.
No creo que vuelva. No debería volver en todo caso, si lo que busca es paz. Tampoco es seguro que sea eso lo que busca. Allá él.
Llevo días en su casa, revisando su escritorio, intentando poner sus papeles en orden. A veces vengo al atardecer; otras es bien entrada la medianoche y todavía estoy intentando armar las piezas de este rompecabezas.
Odiaba tanto al mundo, o por lo menos a una parte del mundo, que no pudo hacer más que describirlo, públicamente, con humor. Y sin embargo, en los cuadernos y notas que dejó, no hay muchas frases que inciten a la risa. Faltan sus boutades –como diríamos en mis tierras-. Son pensamientos escritos de forma desordenada, sensaciones de un alma perturbada por el odio.
Quizás sea una forma de acercarme al verdadero Burton, quizás solo logre alejarme por completo de él.
Como sea, su destino ya no está en mis manos.
No creo que vuelva. No debería volver en todo caso, si lo que busca es paz. Tampoco es seguro que sea eso lo que busca. Allá él.
Llevo días en su casa, revisando su escritorio, intentando poner sus papeles en orden. A veces vengo al atardecer; otras es bien entrada la medianoche y todavía estoy intentando armar las piezas de este rompecabezas.
Odiaba tanto al mundo, o por lo menos a una parte del mundo, que no pudo hacer más que describirlo, públicamente, con humor. Y sin embargo, en los cuadernos y notas que dejó, no hay muchas frases que inciten a la risa. Faltan sus boutades –como diríamos en mis tierras-. Son pensamientos escritos de forma desordenada, sensaciones de un alma perturbada por el odio.
Quizás sea una forma de acercarme al verdadero Burton, quizás solo logre alejarme por completo de él.
Como sea, su destino ya no está en mis manos.
jueves 11 de diciembre de 2008
El lector
En esta entrada podrán dejar comentarios sobre libros leídos. Cada uno podrá sacar al crítico literario que lleva dentro.
Contribuciones
En esta entrada todos aquellos que tengan alguna anécdota pueden ingresarla como comentario. Esta entrada se repetirá todos los meses.
jueves 4 de diciembre de 2008
Un actor se prepara
Muchas veces creo que lo practican. Que antes de entrar se detienen unos segundos y en voz baja repasan sus parlamentos. Debe ser algún tipo de comedia, el guión de una Sitcom pronto a estrenarse. Respiran profundo y dan un paso dentro de la librería.
-Hola ¿me recomendás un libro para regalar?
-¿Sabés qué le gusta leer?
-No, pero leer lee, porque siempre en el baño tiene un libro.
-Hola ¿me recomendás un libro para regalar?
-¿Sabés qué le gusta leer?
-No, pero leer lee, porque siempre en el baño tiene un libro.
jueves 13 de noviembre de 2008
martes 4 de noviembre de 2008
Enigmático
-Disculpá ¿vos vendés cositos solos?
-¿Qué cosa?
-No nada, dejá.
-No, pero ¿qué era?
-Nada, nada, dejá.
-¿Qué cosa?
-No nada, dejá.
-No, pero ¿qué era?
-Nada, nada, dejá.
lunes 27 de octubre de 2008
jueves 23 de octubre de 2008
La traducción
Es como si cada cliente tuviera un idioma propio y el traductor universal dentro de nuestra cabeza tardara unos segundos en ponerse a funcionar.
-Hola ¿tenés un libro de Lita Rusa?
-(Pienso si habrá querido decir Sandra Russo) ¿Me dirías algún título?
-Sí, Obras Inmortales de Chejov.
Se me resetea el cerebro.
Busca una colección de Edaf que se llama Obras Inmortales, busca literatura rusa, y el que leyó era el de Chejov.
Lo mando lejos, a las librerías de usados, mientras termino de acomodar mis neuronas para el próximo cliente.
-Hola ¿tenés un libro de Lita Rusa?
-(Pienso si habrá querido decir Sandra Russo) ¿Me dirías algún título?
-Sí, Obras Inmortales de Chejov.
Se me resetea el cerebro.
Busca una colección de Edaf que se llama Obras Inmortales, busca literatura rusa, y el que leyó era el de Chejov.
Lo mando lejos, a las librerías de usados, mientras termino de acomodar mis neuronas para el próximo cliente.
domingo 19 de octubre de 2008
El suicidio
jueves 16 de octubre de 2008
El eterno retorno
Iba a hacer un video, o algo ingenioso para anunciar la vuelta.
Pero no.
Los que trabajamos en atención al cliente no tenemos bienvenidas.
No importa si acabamos de llegar de las vacaciones. Si nos recuperamos de una enfermedad. O si somos el mismísimo Lázaro recién resucitado.
Nada impide que la señora abra la puerta y nos grite "nene, atendeme rápido que dejé el auto mal estacionado".
Y es como si realmente nunca nos hubiésemos ido.
Pero no.
Los que trabajamos en atención al cliente no tenemos bienvenidas.
No importa si acabamos de llegar de las vacaciones. Si nos recuperamos de una enfermedad. O si somos el mismísimo Lázaro recién resucitado.
Nada impide que la señora abra la puerta y nos grite "nene, atendeme rápido que dejé el auto mal estacionado".
Y es como si realmente nunca nos hubiésemos ido.
jueves 11 de septiembre de 2008
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