"En el principio creó Dios los cielos y la tierra. Y Dios vio que estaba bien. El verde de los árboles, la altura de las montañas, el croar de las ranas. Todo era armonía. Y entonces Dios creó el primer mostrador... y una hueste de clientes surgió de las tinieblas. Y Dios calló y el mundo ya nunca fue el mismo".

miércoles, 14 de febrero de 2007

Omnipresente

Cada vez que no encuentro un libro tengo la sensación que Dios me está mirando desde ese libro que no puedo encontrar. Lo imagino riéndose, viendo como paso por al lado una y otra vez.
Pero Dios es todo bondad y misericordia, y veinte minutos después, cuando estoy a punto de darme por vencido, todo sucio y con una alergia trepándome por la nariz, hace aparecer el libro.
No lo culpo. La eternidad debe ser muy aburrida.

1 comentario:

el nibelungo del chiringuito 59 y 1/2 dijo...

Tambien creo que el diablo mete la cola porque hay libros maldecidos, que aun cambiando de libreria me pasaba lo mismo, o sea no encontrarlo, lo mas feo es cuando te das por vencido y el que encuentra el libro es el cliente.